La COP31, que se realizará entre el 9 y el 20 de noviembre en Turquía, llegará con una interrogante de fondo: mientras la evidencia científica exige acelerar la transición energética, los combustibles fósiles no cuentan con un punto específico en la agenda formal de negociación.
Así lo advierte el informe Camino a la COP31, elaborado por la ONG Uno Punto Cinco, que analiza los principales debates, desafíos y tensiones que marcarán la próxima cumbre climática.
La agenda provisional de la Conferencia de las Partes, publicada el 7 de septiembre, no contempla un punto dedicado a discutir la transición fuera de los combustibles fósiles ni la hoja de ruta para avanzar en ese objetivo.
La ausencia de este debate ocurre pese al respaldo que recibió la propuesta en la COP30, realizada en Brasil. Durante esa cumbre, más de 80 países, entre ellos Chile, apoyaron la elaboración de una hoja de ruta para dejar atrás los combustibles. Sin embargo, la propuesta no quedó incorporada en la decisión final.
Electrificación que no garantiza energía limpia
La presidencia turca ha situado la electrificación entre sus principales prioridades para la COP31. A través de su Agenda de Acción, propone aumentar la proporción de electricidad en el consumo final de energía mundial hasta alcanzar el 35% en 2035.
La iniciativa busca acelerar el reemplazo de combustibles fósiles en sectores como el transporte, la industria y los edificios.
Sin embargo, la meta tiene una limitación relevante: no establece que la electricidad utilizada deba provenir de fuentes limpias.
Por lo tanto, aumentar la electrificación no garantiza por sí solo una reducción de emisiones si la generación eléctrica continúa dependiendo del carbón o el gas.
Además, se trata de un objetivo voluntario, no de un compromiso adoptado por los países en las negociaciones formales. Tampoco contempla financiamiento nuevo para facilitar su implementación.
Chile frente al desafío de acelerar la electrificación
La discusión también tiene implicancias directas para Chile. Aunque cerca de dos tercios de la generación eléctrica nacional proviene de fuentes renovables, la electricidad representa solo el 22,3% del consumo final de energía del país.
De ese total, un 15,5% corresponde a electricidad renovable, según el informe Estado de la electrificación en Chile de Uno Punto Cinco.
Por lo que, para alcanzar la meta global de 35% al 2035, el país tendría que cuadruplicar su ritmo actual de electrificación. Esto supone avanzar en el reemplazo de combustibles fósiles en actividades que todavía dependen del petróleo, el gas y sus derivados, como el transporte, la calefacción y distintos procesos industriales.
Para Ismaela Magliotto, directora de Gestión de Uno Punto Cinco, el país tiene una ventaja clave: “Ya vivimos megasequía, incendios y olas de calor; necesitamos ciudades, sistemas de agua y comunidades preparadas. El segundo desafío es la mitigación, y la clave es reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles. Tenemos una ventaja que pocos países tienen, que es una de las energías renovables más baratas del mundo”.
En ese camino, la electrificación del transporte, la industria y los hogares resulta fundamental.
“Al sector público le toca dar señales claras y estables con metas, regulación e infraestructura, mientras que al sector privado le toca invertir y acelerar su propia transición. Ninguno lo logra por sí solo”, plantea.
