En una decisión histórica para la conservación, la UNESCO declaró oficialmente a la totalidad de la isla de Aruba como Reserva de la Biosfera.
El reconocimiento, otorgado durante la 38.ª sesión del Consejo del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) celebrada en Paraguay, sitúa a la isla en un club global ultra exclusivo.
Con esta designación, Aruba se convierte en una de las dos únicas naciones insulares del planeta —junto a Santo Tomé y Príncipe— que han logrado proteger el 100% de su geografía bajo este estándar internacional de sostenibilidad.
El éxito de este logro radica en un trabajo transversal que involucró a toda la comunidad.
El proyecto unió a la Fundación para la Conservación de Aruba, el Ministerio de Asuntos Generales, la Universidad de Aruba, la Fundación Museo y la Autoridad de Turismo de Aruba (ATA).
Esta alianza se diseñó con una visión que va más allá de la protección ambiental clásica. Su propósito fundamental es entrelazar la conservación de la biodiversidad con el rescate de la identidad histórica de la isla, garantizando un desarrollo que asegure una alta calidad de vida para sus más de 108 mil residentes.
Protección marina a gran escala
La nueva Reserva de la Biosfera de Aruba resguarda un territorio de profundos contrastes. Mientras la superficie terrestre protegida abarca cerca de 19.300 hectáreas, el verdadero gigante de esta declaración está en el océano, donde la protección se extiende a una Zona Económica Exclusiva (ZEE) de casi 3 millones de hectáreas marinas.
En la zona terrestre, el refugio protege paisajes semiáridos de cactus imponentes y más de 30 especies endémicas, siendo el santuario clave para la reproducción de 10 de las 16 especies de aves charranes del mundo. En la costa, sus manglares y praderas marinas funcionan como criaderos esenciales para la vida subacuática y blindan a la isla ante fenómenos climáticos.

La consolidación de este hito fue posible gracias a la madurez de las políticas ambientales de la isla. Las áreas previamente protegidas por la Fundación del Parque Nacional de Aruba (ACF) ya cumplían de forma rigurosa con los criterios técnicos de «zonas núcleo» exigidos por la UNESCO.
El proceso contó además con la asistencia técnica de la Oficina Regional de la UNESCO para el Caribe, estableciendo un precedente sobre cómo la conservación de la naturaleza, la identidad cultural y el desarrollo económico pueden avanzar de la mano como pilares de un mismo destino.
