“Chile sigue siendo un mercado atractivo por sus fundamentos económicos y por su papel estratégico en minería, energía e infraestructura, pero el entorno actual exige una evolución más profunda en la forma en que se planifican y ejecutan los proyectos. La presión por mayor productividad, control de costos y certidumbre en los cronogramas demanda una gestión profesional de proyectos, y vemos un enorme valor en integrar capacidades globales con conocimiento local”, dice en un comunicado Lloyd Wallace, Director de Real Estate de Turner & Townsend en Chile.
Sus declaraciones se dan en el marco de un reimpulso de las dos marcas de provisión de servicios profesionales y gestión del proyectos en América Latina, que incluyen a este país sudamericano.
El racional detrás de ambas compañías – Turner & Townsend es mayoritariamente propiedad de CBRE Group, Inc., la mayor empresa de servicios e inversión en bienes raíces comerciales del mundo- es este: el sector de la construcción en Chile está entrando en una fase de reconfiguración marcada por costos aún competitivos, presiones crecientes por mejorar la productividad y una nueva ola de inversión impulsada por la minería, la infraestructura y Real Estate especializado.
De acuerdo con el informe Global Construction Market Intelligence 2025 elaborado por Turner & Townsend, los costos promedio de construcción en Santiago se sitúan actualmente en US$1,899 por metro cuadrado, una cifra significativamente inferior a la observada en mercados globales como New York (US$5,744/m²) y San Francisco (US$5,504/m²). Este diferencial de costos continúa posicionando a Chile como un destino atractivo para inversionistas internacionales, incluso en un contexto de incertidumbre geopolítica y volatilidad en el comercio global.
El informe también señala que la inflación asociada al sector de la construcción en Santiago podría acelerarse hasta 4.0% hacia inicios de 2026, en parte como reflejo de presiones políticas vinculadas a próximos ciclos electorales y de la sostenida demanda por proyectos asociados a la minería y a minerales críticos como el cobre y el litio.
Por ejemplo, el diario La Tercera señala en su edición de este martes 3 de marzo que el precio del litio se elevó un 48% los dos primeros meses de 2026, con la tonelada de caebonato de litio pasando de US$ 16.986 a fines de diciembre a US$ 25.080 a fines de febrero.
Si bien el gobierno proyecta que la inflación nacional convergerá hacia 3% a comienzos de 2026, en línea con el objetivo del Banco Central de Chile, los costos en los sectores inmobiliario y de la construcción en mercados como Chile y Argentina continúan al alza, impulsados principalmente por la demanda derivada del auge global de los minerales y de las crecientes necesidades del sector tecnológico.
“El actual contexto de competencia global por minerales estratégicos está teniendo un impacto directo en mercados como Chile. La expansión de plantas de procesamiento y de infraestructura minera está impulsando la demanda por real estate industrial y proyectos de capital especializados, ejerciendo presión sobre costos y cronogramas”, señala el análisis del informe GCMI de Turner & Townsend.
A partir de la adversidad, la firma detecta una oportunidad porque, más allá del comportamiento de los costos, la industria continúa enfrentando limitaciones estructurales: bajos niveles de productividad, desalineación entre diseño, construcción y operación, así como una’ limitada madurez en modelos colaborativos de contratación y entrega de proyectos’.
Entonces, a nivel regional, Turner & Townsend identifica una falta de integración entre actores públicos y privados, combinada con una persistente dependencia de modelos tradicionales de ejecución de proyectos, condiciones que elevan el riesgo de sobrecostos, retrasos y disputas contractuales.
“América Latina continúa ofreciendo oportunidades relevantes, pero el entorno exige un nivel mucho mayor de disciplina en planificación, controles y gestión de riesgos. Profesionalizar la ejecución de proyectos ya no es opcional: es una fuente central de competitividad”, señala la firma en su evaluación regional.

Este contexto sectorial se alinea con la estrategia de crecimiento regional de Turner & Townsend. La firma inició operaciones en América Latina hace más de 30 años, comenzando precisamente en Chile antes de expandirse a Brasil, México, Colombia, Perú, Argentina y Uruguay.
En los últimos años, la compañía ha fortalecido su presencia regional en infraestructura, energía, recursos naturales, centros de datos y real estate especializado, apoyando programas de gran escala a través de sus servicios principales de gestión de costos, gestión de proyectos y gestión de programas, así como disciplinas asociadas como PMO (Project Management Office), planeación y programación de obras, project controls y gestión de riesgos.
Como parte de esta estrategia, CBRE integró su negocio global de Project Management con Turner & Townsend, proceso que comenzó a operar bajo la marca Turner & Townsend en Chile en 2025.
La operación combinada integra la experiencia de CBRE en real estate corporativo con las capacidades de Turner & Townsend en proyectos y programas de gran escala, así como en sectores como infraestructura, energía y recursos naturales.
La oferta integrada reúne ahora a más de 22.000 profesionales en más de 60 países, permitiendo ejecutar proyectos complejos mediante capacidades locales respaldadas por plataformas globales.
Oportunidades en medio de la incertidumbre
En Chile, la integración de ambos equipos está dando lugar a una plataforma ampliada de servicios, que incorpora una oferta más robusta en consultoría de construcción, due diligence técnica, control de costos, gestión de diseño e ingeniería, gestión de proyectos y programas, así como soluciones digitales para la entrega de proyectos.
“La integración entre CBRE y Turner & Townsend forma parte de una estrategia regional para fortalecer nuestra presencia en América Latina y responder de manera más efectiva a la creciente complejidad de los proyectos de capital. No se trata solo de escala: se trata de elevar los estándares de ejecución, gobernanza y toma de decisiones en mercados como Chile”, recalca Lloyd Wallace.
A pesar de los ciclos electorales, la volatilidad política y las disrupciones en las cadenas globales de suministro, el informe Global Construction Market Intelligence 2025 de la firma destaca que América Latina continúa beneficiándose de costos de construcción comparativamente bajos frente a otras regiones.
En Buenos Aires, Turner & Townsend proyecta que la inflación en costos de construcción caerá de 30% en 2024 a alrededor de 5% en 2026, mientras que la inflación regional en su conjunto se espera que disminuya de 7.16% en 2024 a 4.16% hacia finales de 2025.
Impulsado por la demanda tecnológica, el crecimiento de las industrias del cobre y el litio está acelerando la expansión de infraestructura de extracción y procesamiento en Chile. En Santiago, los costos del real estate industrial se han situado en US$1,899/m², con una proyección de incremento cercana al 3.0% para 2026.
En este contexto, Turner & Townsend recomienda a desarrolladores e inversionistas adoptar modelos de contratación más colaborativos, fortalecer la planificación en fases tempranas (front-end planning) y aprovechar herramientas digitales para mejorar la productividad, la trazabilidad y los sistemas de control.
“El futuro de la construcción en Chile no depende únicamente de cuánto se invierta, sino de cómo se planifiquen y ejecuten los proyectos. Las empresas que adopten modelos de gestión más integrados, colaborando con socios de construcción y ejecución para incorporar tecnología y elevar la madurez organizacional, estarán mejor posicionadas para capturar el próximo ciclo de crecimiento”, concluye Wallace.
