Según el Foro Económico Mundial, la participación de las mujeres en la industria de tecnología, información y medios ha crecido hasta alcanzar aproximadamente el 35%[1]; no obstante, persiste una brecha significativa en los puestos de alta dirección o C-suite.
Desempeñarse en las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por su sigla en inglés) todavía es una tarea compleja para las mujeres.
Esto no solamente se debe a las disparidades en salarios o cargos directivos, sino también a que el volumen de estudiantes que eligen estas disciplinas sigue siendo acotado. Según datos de la Subsecretaría de Educación Superior, en las carreras STEM la matrícula femenina corresponde solamente a un 20,8%[2].
Para Mónica Villarroel, Gerente de Marketing y Servicio al cliente en Redvoiss, uno de los pilares para mejorar estas cifras es contar con un mayor número de docentes mujeres.
Para ello, considera fundamental facilitar el acceso a la educación superior, además de apoyar la inserción laboral y el emprendimiento femenino.
El interés de niñas y jóvenes por estas áreas podría mejorar si existieran, por ejemplo, programas de mentoría, así como campañas de visibilización de mujeres científicas destacadas, comenta la ejecutiva.
Mientras, que en el mundo laboral el tener mujeres en los equipos “potencia la innovación y permite considerar diversas perspectivas en el momento de la toma de decisiones”.
Otro punto relevante es el acompañamiento profesional una vez que ingresan al mundo del trabajo. La flexibilidad para conciliar la vida familiar, el respaldo ante nuevos retos y la capacitación continua son factores determinantes al optar por una trayectoria ligada a la ciencia.
El avance de las mujeres en carreras y empresas STEM en Chile es aún incipiente, pero representa una oportunidad estratégica para el desarrollo del país. Superar las brechas de género no sólo implica abrir más espacios de formación y empleo, sino también transformar la cultura organizacional hacia una visión inclusiva y diversa.
“El futuro de la innovación dependerá de cuán capaces seamos de integrar todas las voces en la construcción de conocimiento y tecnología”, concluye Villarroel.
