El fondo más conservador del sistema privado de pensiones chileno acumuló una pérdida real de 10,39% este 2026, su segundo peor resultado histórico.
La caída, que también afectó a los fondos D y C, abrió cuestionamientos sobre el uso de swaps y los riesgos para quienes están próximos a jubilarse.
Mientras las AFP defienden su estrategia, Javier Moya, trader profesional y fundador de LibreX, desglosa los factores detrás de la merma.
Diseñado para quienes están jubilados o a punto de hacerlo, el Fondo E registró una rentabilidad real negativa de 10,39% entre enero y septiembre, según la Superintendencia de Pensiones. En el mismo período, el D bajó 6,38% y el C, 1,50%.
El origen está en los swaps, contratos de derivados que las administradoras tomaron en función de las tasas de interés de Estados Unidos.
Según Bloomberg, en apenas un año esas posiciones pasaron de mostrar ganancias por US$1.400 millones a acumular pérdidas de valorización por US $7.700 millones a septiembre.
«Un swap es un contrato en el que a la AFP le pagan un valor fijo y ella paga uno variable. La decisión se sustenta en que, si las tasas de interés de Estados Unidos bajaban, la AFP ganaba dinero, que fue lo que pasó en 2025 y parte de 2024. Si las tasas subían, era lo contrario», explica Javier Moya, trader e inversionista chileno con más de una década de experiencia en los mercados financieros y fundador de LibreX.
Pero el escenario se dio vuelta: la tasa del bono del Tesoro estadounidense a diez años subió desde 4,18% a fines de 2025 hasta más de 5,35% en octubre, su nivel más alto desde 2002, impulsada por las tensiones en Medio Oriente.
Según estimaciones del Diario Financiero, estos swaps dan cuenta de cerca del 80% de la baja nominal del fondo.
Para el Head Trader de LibreX, el foco no debe estar en el instrumento, sino en el tipo de fondo donde se usó.
«No hay que demonizar este tipo de inversión. En general, los swaps se usan como cobertura», aclara. «Pero en este perfil de fondo no tiene ningún sentido ni siquiera ganar un 8%, menos perder un 10%. Este fondo se expuso de manera innecesaria y poco correspondía a lo que se ofrecía».
Llama la atención, además, la similitud de las caídas: las siete AFP perdieron entre 9,91% y 10,93% real.
Moya lo atribuye a un efecto manada que el propio sistema incentiva. «Si una AFP queda muy por debajo del promedio, ese diferencial lo tiene que costear la administradora. Entonces, ¿qué es lo más fácil? Hagamos todos más o menos lo mismo. Si a todos nos fue mal, nadie nos castiga», afirma.
¿Qué significa esto para las pensiones? Depende de cada persona: el impacto varía según el saldo, la edad y el momento en que se jubila, y buena parte de la pérdida corresponde al valor de mercado de contratos que aún no se cierran.
Aun así, Moya advierte que la promesa de recuperación no sirve para todos: «Quien dice que esto se recupera en el tiempo tal vez no está viendo a las personas que se van a jubilar este año o el próximo».
La Superintendencia de Pensiones abrió un procedimiento sancionatorio contra las siete AFP, con multas de hasta 15.000 UF, y el 4 de noviembre entran en vigor nuevos límites que restringen al 2% la exposición a derivados bajo escenarios de estrés en los fondos D y E.
Sin embargo, para Javier Moya, único chileno en el ranking mundial de trading de Kinfo, la regulación sigue siendo insuficiente: «Hay límites por tipo de activo, pero no veo uno para toda la cartera. Habría que poner un punto: esta cartera no debería perder más de este porcentaje por periodo».
