Con una mejor medicina preventiva, nutrición y cuidados, hoy los gatos viven más años que hace algunas décadas.
Sin embargo, este aumento en la expectativa de vida también implica nuevos desafíos para los tutores, quienes muchas veces atribuyen ciertos cambios de comportamiento al envejecimiento normal, cuando podrían ser los primeros signos de una enfermedad.
En el contexto del Día Internacional del Gato, comprender cómo envejecen los felinos y qué señales requieren atención veterinaria resulta clave para favorecer una detección temprana.
Para abordar este tema, María Paz Iturriaga, médica veterinaria, especialista en medicina felina y docente de la Pontificia Universidad Católica de Chile, entregó algunas pistas.
«El envejecimiento es un proceso natural que afecta progresivamente distintos sistemas del organismo. Con el paso de los años pueden disminuir el olfato y el gusto, la capacidad para aprovechar algunos nutrientes y la masa muscular. También pueden presentarse cambios en la función inmunitaria, los sentidos y la función cognitiva, por lo que requieren cuidados adaptados a esta etapa», explica la especialista.
Uno de los principales desafíos es que estos cambios suelen ocurrir de forma gradual y los gatos, además, tienden a ocultar los signos de enfermedad.
«Es frecuente pensar que un gato duerme más, juega menos o deja de subir a ciertos lugares simplemente porque está envejeciendo. Sin embargo, estos cambios también pueden ser consecuencia de dolor, osteoartritis u otras enfermedades crónicas que requieren evaluación veterinaria», señala Iturriaga.
La especialista recomienda prestar atención a señales como cambios en los hábitos de aseo, el apetito, el peso, el uso de la caja sanitaria, una mayor vocalización o el aislamiento social.
Detectarlas a tiempo permite intervenir de forma temprana y mejorar la calidad de vida de los gatos.
La alimentación también desempeña un rol clave durante esta etapa. A medida que envejecen, sus necesidades nutricionales cambian, por lo que es importante favorecer la mantención de la masa muscular mediante proteínas de alta calidad y buena digestibilidad, promover una adecuada hidratación y ofrecer alimentos altamente palatables cuando disminuyen el olfato y el gusto.
En ese sentido, María Paz Iturriaga explica que, una vez que el gato supera los 7 años, entra en su etapa de madurez, momento en el cual es recomendable evaluar, junto al médico veterinario, una nutrición adaptada al envejecimiento saludable .
«A partir de este hito y, especialmente, al avanzar hacia los 11 años, sus necesidades biológicas cambian. Fórmulas de precisión como Royal Canin Ageing 11+ están diseñadas para acompañar la vitalidad de los gatos mayores en su etapa sénior, aportando nutrientes clave que protegen la movilidad, la salud renal y la función cognitiva, asegurando un envejecimiento con el máximo bienestar», señala
Junto con una nutrición adaptada, los controles veterinarios preventivos cada seis meses permiten detectar oportunamente enfermedades frecuentes en gatos senior, como la enfermedad renal crónica, la hipertensión arterial, el hipertiroidismo y la osteoartritis.
Asimismo, adaptar el hogar con areneros de borde bajo, rampas o escalones, camas confortables y recipientes de agua y alimento de fácil acceso puede contribuir significativamente a su bienestar.
El envejecimiento no es una enfermedad, sino una etapa que requiere cuidados específicos. Una observación atenta, controles preventivos y una nutrición adaptada permiten que los gatos mantengan una buena calidad de vida por más tiempo.
