Todo se remonta a cuando México abrió la cancha con su Ley Fintech en 2018. Luego Brasil reguló su open banking en 2021. Chile en tanto, promulgó la Ley Fintech en 2023, y este año entra en operación su Sistema de Finanzas Abiertas. El resultado es que hoy existen más métodos de pago, más infraestructura disponible, más usuarios que antes no tenían acceso al sistema financiero. Si bien el 70% de los adultos en Latam ya tiene una cuenta en una institución financiera (Global Findex, 2024), frente al 39% de 2011, ese número hace cinco años era impensable.
Al respecto, Matías Magallón, CEO de la empresa ALPS Payment Solutions señala que “esto significa que en la práctica hay más acceso a datos financieros, más competencia, más opciones para el usuario final. Desde ALPS, nos planteamos que la oportunidad no está en esperar que la regulación madure, sino que en construir sobre la infraestructura que ya existe. Eso es lo que hemos estado haciendo, vale decir conectando esa infraestructura, aprovechando el Open Finance en la región”.
Para ALPS, estas conclusiones reflejan un cambio de etapa para la industria.
«Durante muchos años el desafío fue masificar los pagos digitales. Hoy el desafío es distinto: asegurar que esa infraestructura funcione de manera permanente, incluso en los momentos de mayor demanda. Los pagos digitales dejaron de ser una innovación y pasaron a ser infraestructura crítica para la economía», afirma Matías Magallón, CEO de ALPS.
El ejecutivo explica que actualmente millones de personas dependen diariamente de esta infraestructura para comprar, vender, pagar servicios, recibir remuneraciones y realizar transferencias, por lo que cualquier interrupción tiene efectos inmediatos tanto para consumidores como para empresas.
Una infraestructura que sostiene la actividad económica
La experiencia de ALPS refleja esa evolución del mercado. Actualmente las transacciones de la compañía aumentaron un promedio del 17% en los últimos 3 meses (en comparación con el trimestre anterior). Asimismo, mantiene una disponibilidad operacional de 99,8%, o que en el caso de una fintech como ALPS, indica un nivel alto de continuidad operativa, y cuyo indicador que responden a un objetivo cada vez más relevante para la industria: garantizar la continuidad de los pagos.
«La disponibilidad dejó de ser un indicador tecnológico y pasó a ser un indicador económico. Cuando un comercio no puede cobrar, deja de vender; cuando una plataforma se detiene, miles de transacciones no ocurren. Por eso la continuidad operacional es hoy parte esencial de la confianza en el sistema», agrega Magallón.
ALPS también ha observado durante el último año un crecimiento de 121% en el volumen total de transacciones procesadas (H1 2025 vs H1 2026) y un aumento de 55,6% en la incorporación de nuevos comercios, reflejando la acelerada digitalización de distintos sectores económicos.
El próximo desafío de la industria
Para la fintech, el crecimiento del ecosistema exige avanzar no solo en innovación, sino también en fortalecer la infraestructura que soporta esa transformación.
En ese contexto, el Informe de Sistemas de Pago del Banco Central pone énfasis en materias como interoperabilidad, gestión de riesgos, continuidad operacional y modernización del sistema financiero, elementos que serán determinantes para el desarrollo del sector durante los próximos años.
«El futuro traerá nuevos medios de pago, mayor integración tecnológica y más automatización. Pero todo ese desarrollo dependerá de que exista una infraestructura robusta, segura y preparada para sostener una economía que ya funciona digitalmente», concluye Magallón.
