El café forma parte de la rutina de buena parte de los chilenos. Según el estudio Category Atlas Café Chile 2025, realizado por Corpa, tres de cada cuatro adultos lo consumen al menos una vez por semana, convirtiéndolo en una bebida habitual dentro de la vida cotidiana y con distintas preferencias en torno a su preparación.
Pero ¿por qué el café preparado en casa puede resultar más ácido, amargo o menos aromático que el de una cafetería?
Variables como el origen y tueste del grano, la molienda, la temperatura del agua o el tiempo de extracción pueden cambiar por completo una misma taza.
En el marco del Día Internacional del Café, Miguel Coa, de Café Llanquihue, entrega cinco claves para mejorar su preparación en casa.
1. Elegir el grano según el sabor que buscas
El origen nos permite conocer el perfil del café, aunque también influyen su variedad, procesamiento y tueste. Los granos de Brasil, el mayor productor mundial, suelen presentar notas achocolatadas y de frutos secos, mayor cuerpo y menor acidez; mientras que los de Colombia tienden a perfiles más florales y cítricos y representan buena parte de lo que se consume en Chile. El tueste también importa: uno oscuro suele potenciar sabores tostados y amargos, aunque un tostado excesivo también puede utilizarse para ocultar defectos del grano; mientras que uno claro conserva mejor sus características, aceites y azúcares naturales. Por eso, elegir correctamente el grano y su nivel de tueste es el primer paso para conseguir el perfil de sabor que se busca.
2. Ajustar la molienda a cada preparación
Para espresso se utiliza una molienda fina, en métodos filtrados generalmente una media y para prensa francesa, una más gruesa. La velocidad con que el agua atraviesa el café también entrega pistas sobre si la molienda es adecuada: si en el espresso el agua sale demasiado rápido, por ejemplo, en menos de 20 segundos, puede resultar una bebida con poco cuerpo y una acidez más marcada, por lo que será necesario utilizar una molienda más fina. Si demora demasiado, puede producirse una sobreextracción y obtener una bebida excesivamente amarga; en ese caso, conviene probar una molienda más gruesa.
3. Controlar la temperatura del agua
Hervir el agua y utilizarla inmediatamente no siempre entrega el mejor resultado. Para un espresso, la referencia está entre aproximadamente 90 °C y 96 °C; en el caso del americano, se prepara primero el espresso bajo esos mismos parámetros y luego se agrega agua caliente. Si la preparación es manual, un termómetro de cocina permite controlar la temperatura y evitar utilizar el agua mientras todavía está en ebullición. Como regla práctica, los cafés de tueste más oscuro pueden prepararse a una temperatura más baja, mientras que los de tueste más claro admiten temperaturas más altas.
4. Si no te gusta la acidez, elige el café y el tueste adecuados
La acidez es una característica natural del café, asociada a sensaciones frutales o cítricas, pero no todos disfrutan de ella. Quienes prefieren una taza menos ácida pueden optar por granos de perfiles achocolatados, con un tostado un poco más alto —sin llegar a un sobretostado— y ajustar la molienda si el resultado sigue siendo demasiado ácido. Una extracción demasiado rápida también puede acentuar esta sensación, por lo que no siempre el problema está en el grano.
5. Conservar bien el grano y moler solo lo necesario
Una vez tostado, el café comienza a perder progresivamente sus aromas. El oxígeno es uno de sus principales enemigos: si el envase no queda correctamente cerrado, el café comienza a oxidarse y pierde progresivamente aroma y sabor. Por eso, conviene guardarlo en un recipiente hermético, protegido de la luz, el calor y la humedad. Tampoco se recomienda almacenarlo en el refrigerador, ya que puede absorber humedad y olores de otros alimentos. Lo ideal es moler solo la cantidad que se utilizará inmediatamente; las cafeteras automáticas con molinillo integrado realizan este proceso justo antes de la extracción.
“Entre los errores más frecuentes al preparar café en casa están elegir un grano que no se ajusta al resultado que buscamos y almacenarlo de manera incorrecta. Un café excesivamente tostado puede entregar sabores poco agradables, mientras que uno de tueste muy claro puede requerir una calibración más precisa para evitar una taza demasiado ácida. A eso se suma la conservación: una vez abierto, el contacto con el oxígeno acelera la pérdida de aromas y sabores”, explica Miguel Coa, de Café Llanquihue.
Con estos pequeños ajustes en la elección del grano, la molienda, la temperatura y el almacenamiento es posible acercarse en casa a la calidad de una taza de cafetería y aprovechar mejor las características de cada café.
Tecnología para repetir una buena taza
“Hoy las personas tienen mayor acceso a distintos granos, orígenes y formas de preparar café, y eso también ha despertado curiosidad por entender qué hay detrás de una buena taza. La tecnología permite controlar y personalizar varias de estas variables de manera más simple, pero el punto de partida sigue siendo conocer qué café nos gusta y aprender a reconocer sus características”, explica Karin Stoiber, Marketing Manager de Philips Hogar.
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Una alternativa para llevar esta experiencia a la casa es la cafetera espresso automática Philips Serie 5500, que prepara el café directamente desde el grano y permite elegir entre 20 opciones calientes y frías, ajustando la intensidad y cantidad según las preferencias de cada persona.
Además, su sistema LatteGo permite preparar bebidas con espuma de leche o alternativas vegetales.
De esta manera, combinar una correcta elección y conservación del grano con el control de variables como la molienda y la temperatura permite conseguir resultados consistentes y adaptar cada taza a las preferencias de quien la prepara.
