Cofibreik recibió una denuncia que reproduce una queja en la localidad de Ollagúe al norte de Chile, donde existe un vertimiento de aguas servidas que afectan al salar del mismo nombre.
No se trataría de algo nuevo, pues la comunidad denuncia – mediante un comunicado- que llevan año y medio pidiendo soluciones y sin éxito, ya que desde que esto se hizo público no ha cambiado nada.
«Pese a las denuncias, las promesas incumplidas y los compromisos asumidos durante una asamblea de la comunidad a la que asistió el entonces alcalde y donde la comunidad autorizó un proyecto provisorio de tres meses para ser presentado al Gobierno Regional, el vertimiento sigue ocurriendo a pocos metros del pueblo», dice el texto.
Es por esta razón que la Comunidad Indígena Quechua de Ollagüe ha decidido interponer un recurso de protección en la Corte de Apelaciones de Antofagasta, acusando directamente a la municipalidad por su inacción y su responsabilidad en estos vertimientos irregulares.
Cabe destacar que, desde diciembre de 2024, el alcalde de Ollagüe es Jhean Camilo Ramírez Domínguez, independiente. Previamente estuvo Humberto Flores González -otro independiente- quien llegó al cargo en junio de 2021.
«Esto es una grave vulneración del derecho a la integridad física y psíquica, y a vivir en un medio ambiente libre de contaminación», detalla el comunicado.
Letra muerta
El material enviado detalla que desde al menos el año 2023, se han vertido aguas servidas sin ningún tipo de tratamiento sanitario al interior del salar. El problema se arrastra por más de dos años, pero fue recién en 2024 cuando el municipio reconoció públicamente su existencia y se comprometió a implementar una solución provisoria de almacenamiento de aguas en un plazo de tres meses. A abril de 2025, esa promesa sigue siendo letra muerta: la infraestructura no existe y el desastre sigue creciendo.
“La municipalidad no ha hecho nada para detener esto. Se comprometieron, se habló con la comunidad, tomaron nota, pero siguen las mismas aguas negras saliendo hacia el salar, a pocos metros de nuestras casas”, denuncia Víctor Nina Huanca, Presidente de la C.I. Quechua de Ollagüe. “Tenemos un hedor permanente, moscas por todas partes, no es digno vivir así”.
El impacto sanitario es grave y está documentado.
“El contacto con aguas servidas sin tratamiento expone a la población a bacterias como E. coli y Salmonella, virus como la hepatitis A y parásitos intestinales. Estas aguas estancadas también facilitan la reproducción de vectores como mosquitos, moscas y roedores. En Ollagüe se podrían reportar cuadros respiratorios y gastrointestinales persistentes, que pueden afectar especialmente a niños y personas mayores”, comenta Cynthia Escáres, miembro del equipo técnico-científico de ONG Defensa Ambiental.
Los gases liberados por la descomposición de materia orgánica, tales como el sulfuro de hidrógeno o amoníaco, son de peligro inminente. “Hay días que en Ollagüe no se puede respirar, dependemos de los vientos que hayan en la zona. Es un caos el tema de las aguas servidas”, denuncia Víctor Nina Huanca.
“La autoridad municipal está siendo negligente y omisiva. No es solo un problema técnico sino también un descuido profundo hacia la vida del pueblo y sus ecosistemas”, comenta Ricardo Frez, abogado de ONG Defensa Ambiental.
Ante la inacción prolongada, la comunidad ha acudido a los tribunales de justicia para exigir su derecho a vivir en un ambiente sano, con servicios básicos dignos y respeto por sus territorios.
«En Ollagüe respirar puede enfermarte, el salar se alimenta de aguas negras y el turismo puede sofocar ante el hedor. La urgencia es real, y las autoridades no pueden seguir postergando una respuesta», concluye el texto del comunicado.
