Moody’s publicó un nuevo informe que destaca cómo las transformaciones estructurales y los cambios en las dinámicas políticas globales tendrán un papel más relevante que el propio ciclo económico en la configuración del riesgo crediticio en 2026.
El estudio analiza el impacto de la polarización política, el crecimiento de las finanzas no bancarias, el avance tecnológico y el cambio climático en el entorno crediticio global.
La polarización política desafía las normas institucionales y eleva los riesgos crediticios
El creciente descontento de los votantes con los partidos tradicionales y los efectos de la globalización han impulsado políticas más centradas en lo interno en las principales economías.
Esta reorientación está fragmentando las relaciones internacionales y debilitando las estructuras institucionales, lo que reduce la previsibilidad y aumenta los riesgos crediticios. Combinado con posiciones fiscales débiles y una flexibilidad monetaria limitada, este escenario podría afectar el crecimiento, un factor que los mercados aún podrían estar subestimando.
Un nuevo panorama financiero amplía el acceso al capital, pero impone nuevos riesgos
El crédito privado ha pasado de ser un mercado de nicho a convertirse en un competidor relevante y colaborador de la banca tradicional, con perspectivas de expansión continua.
Su flexibilidad ofrece financiamiento vital para ciertos sectores, pero existen preocupaciones sobre su desempeño futuro, los niveles de apalancamiento, las interconexiones y la transparencia. Al mismo tiempo, las finanzas digitales están transformando la liquidez, con innovaciones como las stablecoins y los activos tokenizados que amplían el acceso y mejoran la eficiencia, aunque también introducen nuevos riesgos.
El crecimiento de los mercados locales de financiamiento también promete ampliar el acceso al capital y reducir los descalces de moneda y vencimiento, pero la regulación inconsistente y la gobernanza débil siguen siendo obstáculos importantes.
Los avances en IA podrían redefinir los impactos económicos y crediticios
La inversión en chips avanzados y centros de datos se mantiene sólida, impulsada por el optimismo sobre el potencial transformador de la inteligencia artificial.
Sin embargo, los efectos económicos y crediticios más amplios dependerán de mejoras en la confiabilidad y las capacidades que reduzcan las barreras de adopción y amplíen los casos de uso viables.
Si el progreso se estanca después de 2025, los beneficios se concentrarán en sectores altamente digitales e intensivos en datos; los avances continuos, en cambio, podrían extender los impactos a una gama más amplia de industrias. La forma en que las organizaciones gestionen los riesgos cibernéticos, ambientales y sociales relacionados, junto con la evolución regulatoria y la dinámica competitiva, será clave.
Los eventos climáticos extremos aumentan los costos y redistribuyen los riesgos crediticios
La mayor frecuencia y gravedad de los eventos climáticos extremos generaron pérdidas económicas de aproximadamente USD 318 mil millones el año pasado.
En las economías avanzadas, las aseguradoras están respondiendo con aumentos en las primas y restricciones en la cobertura, lo que podría deprimir el valor de las propiedades, erosionar los ingresos fiscales y aumentar la dependencia del apoyo gubernamental.
Los gobiernos están incrementando el gasto en adaptación, pero este deberá competir con otras prioridades presupuestarias y, en los mercados emergentes, sigue muy por debajo de los USD 387 mil millones estimados como necesidad anual.
Instrumentos de mercado como los bonos catastróficos y las cláusulas vinculadas al clima ofrecen soluciones parciales.
