La decisión de Moody’s de rebajar la calificación crediticia de Estados Unidos de Aaa a Aa1 ha sacudido los mercados globales este lunes, marcando un hito histórico: por primera vez la deuda estadounidense pierde el codiciado triple A por parte de las tres principales agencias calificadoras.
«Cuando a Estados Unidos se le rebaja la clasificación de riesgo, todo el mundo es más riesgoso», advierte Guillermo Araya, gerente de estudio de Renta4 Corredores de Bolsa, señalando el impacto sistémico que esta degradación conlleva para la economía global.
Los mercados reaccionaron inmediatamente.
Los futuros de Wall Street caen, mientras el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años sube hasta 4,557% y el de 30 años alcanza el 5,03%. El oro, tradicional refugio en tiempos de incertidumbre, avanza un 1,42% hasta los $3.232,59 la onza.
La decisión de Moody’s, que mantenía una perspectiva negativa desde hace más de un año y ahora la sitúa en estable tras la rebaja, responde a problemas estructurales conocidos: «déficits que no dejan de crecer, pago de intereses al alza y sin los suficientes ingresos fiscales», explica Araya.
En Latinoamérica, los mercados no son inmunes. El IPSA chileno mantiene su correlación con el precio del cobre, mientras los operadores financieros anticipan un recorte de la TPM por parte del Banco Central de Chile para julio, anteriormente previsto para septiembre.
«A tener en cuenta que una rebaja de la TPM es un catalizador para el mercado bursátil, donde las acciones más favorecidas son las acciones bancarias, las del retail y de las inmobiliarias que arriendan sus espacios al retail», señala Araya.
El análisis sectorial del S&P 500 muestra un comportamiento mixto, con Tecnología, Financieras y Consumo Discrecional liderando las ponderaciones, mientras que sectores defensivos como Servicios Públicos, Bienes Raíces y Materiales mantienen menor representación.
Esta degradación crediticia representa un recordatorio de que, aun siendo la mayor economía mundial, Estados Unidos enfrenta desafíos fiscales significativos que impactan a los mercados globales, especialmente cuando ocurren en un entorno de alta volatilidad e incertidumbre macroeconómica.
