En un mundo cada vez más complejo y dinámico, la construcción de políticas públicas efectivas y sostenibles exige un fundamento sólido en la ciencia y los datos. En el Nodo Landata, hemos aprendido que la información científica es esencial para diseñar intervenciones que realmente respondan a las necesidades locales. La ciencia con pertinencia territorial, se convierte en un motor de desarrollo inclusivo y sostenible, capaz de generar impacto real y duradero.
La pertinencia territorial se logra cuando los datos reflejan la realidad y las particularidades de cada zona. Esto permite que las políticas no sean genéricas, sino que se adapten a las necesidades específicas de cada territorio. Sin embargo, el proceso no está exento de desafíos, especialmente cuando se trata de articular esfuerzos y compatibilizar intereses a nivel sectorial, local, regional e incluso nacional. La coordinación y colaboración entre distintos actores resulta esencial para superar los retos, asegurando que las decisiones públicas respondan de manera integral a la diversidad de contextos presentes, en este caso, en el norte de Chile.
Necesitamos generar nuevos espacios de coordinación entre niveles locales, regionales y nacionales, integrar a distintos sectores de la sociedad, generar y comunicar de manera transparente los hallazgos científicos y garantizar que las decisiones políticas se basen en evidencia. La articulación política efectiva asegura que la ciencia no se quede en el laboratorio, sino que se traduzca en políticas públicas que mejoren la vida de las personas, protejan los ecosistemas, fortalezcan la cohesión social y aseguren un desarrollo territorial sostenible.
Un aspecto central de nuestro trabajo en el Nodo Landata es el desarrollo de la investigación transdisciplinaria, que no solo integra distintas disciplinas científicas, sino que también reconoce y valora el conocimiento ancestral de las comunidades locales.
Este enfoque permite combinar la ciencia formal con saberes tradicionales, basados en siglos de observación del territorio, para generar un conocimiento contextualizado y un relato común que reconozca lo excepcional del desierto en que vivimos y sus desafíos.
La tarea que realizan científicos, comunidades y equipos de terreno, es fundamental. Cada dato recolectado, cada observación hecha en el desierto, cada encuentro con la comunidad suma al entramado de conocimiento.
Recuerdo, en uno de los talleres en terreno, la experiencia de un profesor de música de una escuela en Calama, que componía una obra inspirada en los cantos de las aves, tras recorrer cada mañana los ecosistemas del borde del río Loa.
También en Caldera, tuvimos la experiencia de conocer a una cacique y guía espiritual del pueblo Diaguita, junto a su joven aprendiz que decidió abandonar sus estudios para dedicarse a aprender el conocimiento ancestral de su mentora y formarse también como guía de su comunidad.
Desde el Nodo Landata estamos trabajando para construir un puente entre la ciudadanía, la ciencia y la política, de manera que las decisiones públicas puedan basarse en evidencia concreta y pertinente.
La ciencia, en diálogo con el territorio y la experiencia local, puede transformase así en un verdadero motor de desarrollo regional, capaz de potenciar el norte de Chile y su gente, en armonía con la naturaleza y la historia que los sustenta.
Cecilia Demergasso S. Directora Nodo Landata, académica UCN y miembro del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
