Las estafas y fraudes bancarios están al alza en nuestra región, fenómeno que tiene trabajando intensamente a la industria financiera, que debe responder al avance de las normativas y proteger a sus clientes de estos ataques que generan pérdidas económicas y tienen efectos devastadores a nivel emocional, minando la confianza, la experiencia de usuario y la reputación de las empresas.
Hasta ahora, la industria ha utilizado tecnologías que entregan una respuesta probabilística para enfrentar, principalmente, los intentos de fraude. “Hoy las nuevas tecnologías dan un salto en este modelo, entregando una respuesta binaria, que tiene solo dos opciones posibles, asegurando con certeza si es o no una amenaza”, señala Eduardo Álvarez, Business Development Manager de Nubatech, consultora especializada en seguridad digital.
El especialista explica que frente a las estafas –que son los ataques que afectan directamente a las personas a través del phishing, smishing o la ingeniería social–los bancos están cada vez más preocupados de tomar acciones, “movilizados por las nuevas regulaciones y por un mercado más competitivo, que busca diferenciadores que mejoren su negocio”.
Neutralizando las amenazas
Una de las tecnologías emergentes que ya se está poniendo a prueba en bancos latinoamericanos, especialmente en Colombia, permite bloquear de forma automática llamadas o mensajes falsos que simulan provenir del banco, utilizando reglas de validación binaria y modelos de lenguaje para identificar intentos de estafa, evitando dejar en manos del cliente la decisión de continuar o no con la operación.
Al integrarse con los sistemas de comunicación del banco —como los troncales de telefonía o SMS—, la herramienta es capaz de identificar si el contacto proviene del banco, de lo contrario, impide la interacción del estafador con el cliente. “La estrategia es simple y efectiva: cortar la comunicación antes de que la persona sea manipulada”, explica Álvarez.
Por otro lado, el fraude bancario suele implicar una toma de control de la cuenta (Account Take Over) mediante el uso indebido de credenciales robadas o dispositivos comprometidos. El foco aquí ya no está en la manipulación del usuario, sino en la suplantación digital dentro del sistema.
Para neutralizar este tipo de amenazas, existe una nueva tecnología basada en Inteligencia Artificial y Biometría que propone una verificación continua durante toda la sesión del usuario. A través del reconocimiento facial en tiempo real, se comprueba que la persona que inició la operación es la misma que la ejecuta de principio a fin, lo que permite eliminar pasos adicionales u otras verificaciones fuera de banda.
Además, esta solución detecta modificaciones maliciosas dentro de la sesión, como las realizadas por troyanos o malware que alteran montos de transferencias sin que el cliente lo note. También evita que la verificación biométrica, que hoy utilizan la mayoría de los bancos, sea vulnerada a través de deepfake.
“Es un cambio de paradigma: pasamos de validar un solo punto, como el inicio de sesión, a proteger toda la operación en tiempo real. Esto hace prácticamente imposible que una IA o un software malicioso suplanten al usuario sin ser detectados”, afirma el experto de Nubatech.
Con la expansión de los bancos 100% digitales y la alta sensibilidad a la fricción en sus procesos, estas soluciones permiten balancear seguridad y experiencia, activándose solo en operaciones críticas como transferencias o cambios de clave. “Se trata de monitorear por breves momentos, informando con transparencia en los términos y condiciones al cliente, para brindarle la mayor seguridad sin sacrificar su privacidad”, sostiene Álvarez.
Además del impacto en la seguridad, el especialista destaca que estas tecnologías presentan otras ventajas clave para las instituciones financieras, como la disminución de la fricción en la experiencia del cliente, que ayuda a generar una mayor tasa de conversión en procesos de on-boarding y activación de productos digitales. En este sentido, estas soluciones disruptivas ofrecen un mejor balance costo-beneficio que las soluciones convencionales, al mismo tiempo que ofrecen una respuesta integral, ágil y trazable para el cumplimento normativo.
