Eduardo Arriagada hoy es profesor de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica, pero además cumplió tres Meses como Vicerrector de Comunicaciones de la UC. Antes fue decano de esa misma facultad, entre marzo de 2016 y mayo de 2020.
Su libro de diciembre de 2023 Hiperconectados fue el ‘conejillo de indias’ en el experimento entre Editorial Forja y la Asociación Nacional de Mujeres Periodistas (ANMPE).
La idea fue conversar sobre cómo la hiperconectividad afecta nuestra vida diaria, nuestras relaciones y la forma en que consumimos información.
Cofibreik asistió y conversó con el Autor, que se confiesa adicto a la red social X, antes Twitter.
¿Qué te motivó a hacer el libro y cómo sientes que ha sido la repercusión de esto?
Para mí los libros tienen una cosa muy bonita y es que uno ordena cosas. La motivación fundamental era hacer un tiempo para ordenar algo que yo sentía que le había encontrado sentido, y obligarme a que eso pudiera ser compartido, para llegar a más gente y provocarles ese momento ‘ajá’ al que aluden los gringos.
Fundamentalmente, me importaba mucho aprovechar todos estos años de hacer un ordenamiento, pensando en cursos para los alumnos y por otro lado en lectura para la gente y así generar una buena conversación, para también testear las cosas que estaba haciendo. La escritura yo encuentro que es muy potente y cabe mucha información. Una conversación, yo te comentaba que el capítulo de esa introducción normalmente me demoraba hasta 6 horas en hacer el curso, en el fondo, y tú lo metí en 20 páginas. Entonces, teniendo casi 200 páginas puedes contar miles de historias.
Haciendo clases, ¿cómo ves que se concilian los dos mundos, el de jóvenes que han vivido siempre con las redes sociales y de adultos, adultos mayores que aún no las entienden?
Yo creo que los jóvenes son usuarios intensivos, pero no las entienden. Están experimentando no más. Cuando se dice que son ‘nativos digitales’, creo que en realidad no están muy a caballo, sino que no les ha tocado más remedio que usarlas. Yo creo que lo interesante de verlo con ellos, es que la experiencia de ellos no tiene mucha relación con la de uno. Entonces, uno entiende mejor los problemas que se están dando al entenderlo, en el fondo, cómo ellos están viviendo la vida, en realidad. La ventaja de las clases es que hay mucha reacción. Normalmente, en la lectura tienes muy poca reacción. En cosas como esta (el club de lectura), es muy esporádico.
Yo creo que lo bonito es como, al final, yo siento que los lectores, por ejemplo, de un libro, es un público de una cierta edad, mientras que los jóvenes que están en la universidad, que también lo leen porque es parte de su curso, pero las reacciones son muy distintas.
A partir del título de hiperconectados, uno lo podría tomar como algo medio negativo, pero, al contrario, lo que tú nos has dicho es que tú le ves mucho potencial a esto. Por ejemplo, al no tener que ir al banco, la telemedicina, averiguar algo mucho más rápido que si tuvieras que ir a una biblioteca. ¿cuál es tu diagnóstico? ¿Esta hiperconectividad que tenemos hoy día es buena, es mala?…
Yo creo que es buena, en el sentido de que un avance en la tecnología es algo que no estaba cuando nacimos. Esto es algo nuevo, y está cambiando la forma en como nos relacionamos. Cuando nació el teléfono, también había mucha literatura catastrofista, que decía, por ejemplo, ¿Qué lógica tenía poner un cable que iba a conectar con todos los criminales del mundo? También se decía que con el teléfono la gente va a dejar de hablar cara a cara. Y no es verdad. Es decir, la gente es tan sociable que habla por teléfono y habla además cara a cara (…) Entonces, yo siento que este es como un tipo de comunicación nueva que complementa a las anteriores. Y lo más valioso para mí es que en este nuevo sistema la gente normal tiene voz. Hasta ahora nosotros teníamos derecho a elegir qué oír o qué ver, qué leer, gracias al mundo de los mensajes, al mundo de la imprenta y ese paradigma. Ahora ya no solamente podemos elegir qué ver o qué oír, sino que podemos hablar y podemos interactuar. Pienso que eso hace un cambio muy fuerte en favor de la gente, de la dignidad de la gente, de la comprensión de los mensajes.
¿Y qué se viene ahora, con esta hiperconectividad?
Yo creo que viene una etapa muy potente, especialmente cuando esto empieza a sofisticarse con cosas como la inteligencia general (…) Nos va a ayudar a tener otros puntos de vista. Yo creo que ahí quizás va a haber una ayuda muy grande a todo esto.
¿Has pensado hacer un segundo libro sobre esto?
Sí. La idea es que el próximo año, una cosa así, terminar, estamos editando con dos personas más un libro que es como una reescritura de lo mismo, actualizándola, pero sobre todo escribiéndola en forma menos académica, más contada, como más historia, y más internacional. Yo tuve un acercamiento con una editorial grandota española, que me dijo, ‘mira, si tú haces tal cambio, te lo podemos publicar’. Un poco la idea es juntar todo y tratar de hacer un libro con esos cambios. Y el foco es mostrar que la novedad es como el paso del mundo de mensajes, que se reparten de uno a miles, a un mundo de conversaciones delante del resto.
Como profesor de periodismo, es imposible no pensar en McLuhan, el telégrafo y la orquesta.
La idea de la comunicación conversacional es de ahí. Hay que pensar que la gran diferencia fue por la diplomacia. Yo recuerdo haber ido a hacer clases en la academia diplomática cuyo lema es ‘Hablo por Chile’. ¿Cómo puede ser que ustedes, con ese lema, nunca haya estudiado comunicaciones?, les dije. Y me di cuenta de que las comunicaciones que nosotros hacíamos eran las comunicaciones masivas, a través de los medios. Y ellos a lo que se dedicaban era a comunicaciones personales, en cócteles, en visitas a los empresarios, en visitas al gobierno. Era otro tipo de comunicación. Hoy, el límite de esas dos comunicaciones se acabó, se diluyó. Es decir, algo puede ser masivo y personal a la vez. Y ese cambio es el que hace la diferencia.
Un muy joven David Letterman le preguntó a Issac Asimov en 1981 cómo sería el futuro. Y el escritor le dijo que preveía que cada persona dispondría de un pequeño televisor láser, donde sería capaz de transmitir sus propios programas. Eso se parece mucho a ser un influencer o creador de contenidos, ¿no cree?
Y Nicola Tesla dijo en 1923, ‘yo sé que en algún momento mis dos grandes inventos -la radio y la electricidad- van a permitir que todos funcionemos como un gran cerebro conectado. En cada bolsillo de los habitantes del planeta, va a haber un aparato que va a estar conectado con todo’. Él sostenía que el conocimiento pasaría del que tiene al que no tiene. Y esa conectividad se logró con Twitter. El problema es que las mismas carreteras que se usan para lo bueno, se usaron para lo malo y con más rapidez. Y yo creo que ese tema, el abuso del espacio, es lo que yo creo que se va a aprender a superar.
La segunda sesión del CLub de Lectura Forja + ANMPE será el miércoles 23 de julio a las 12 hrs en la sede del portal The Clinic, en Calle del Inca 446, Las Condes. El libro es “Twitter versus Twitter (X). ¿Un peligro para la democracia?” de la autora Rosa Moreno. Modera la directora de The Clinic, Pamela Castro.
