El metano, proveniente de la fermentación entérica, constituye casi la mitad de las emisiones del sector ganadero, mientras que el óxido nitroso y el dióxido de carbono representan porcentajes similares.
Además del impacto climático, las emisiones de gases como el amoníaco y el NO2 en las granjas pueden ser perjudiciales para la salud humana, causando irritación ocular y problemas respiratorios en quienes viven cerca.
Ante este panorama, la búsqueda de un desarrollo sostenible en la agricultura y la ganadería es fundamental.
De acuerdo con el médico veterinario de Virbac Chile y especialista en avicultura, Roberto Henríquez, el objetivo de esto, es mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes y reducir la excreción de compuestos que contaminan el aire y el agua. “Para lograrlo, los suplementos naturales en la alimentación animal se han posicionado como una alternativa efectiva, ya que pueden mejorar la digestibilidad de los nutrientes y, al mismo tiempo, disminuir las emisiones de gases nocivos sin el uso de antibióticos”, detalla.
“Una de estas soluciones naturales proviene de la yucca schidigera, una planta del suroeste de Estados Unidos y México. El extracto de esta planta en nuestro Biopowder, ha demostrado ser beneficioso para la salud animal y el medio ambiente”, puntualiza el experto.
La combinación de diferentes elementos en un solo producto, formulado a partir del extracto de Yucca schidigera, ofrece una solución natural y eficaz para los productores.
Este ingrediente no solo ayuda a controlar el amoníaco y otros gases en las instalaciones, sino que también contribuye a una producción animal más limpia y segura, lo que beneficia tanto al ganado como al medio ambiente.
Hacia un modelo de producción sostenible
El calentamiento global es uno de los mayores desafíos que enfrenta la humanidad, impulsado en gran medida por el aumento de los gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera.
El dióxido de carbono (CO2), el óxido nitroso (N2O) y el metano (CH4), atrapan el calor y elevan la temperatura del planeta. Aunque el CO2 es el más abundante, el N2O y el CH4 tienen un potencial de calentamiento mucho mayor, y las concentraciones de todos ellos han aumentado significativamente desde la Revolución Industrial.

El sector ganadero es un contribuyente clave a estas emisiones, representando una porción considerable del total global. Las fuentes principales de GEI en este sector son cuatro:
- Fermentación entérica: La digestión de los animales, especialmente rumiantes, genera grandes cantidades de metano (CH4).
- Gestión del estiércol: Los residuos animales liberan metano y óxido nitroso (N2O) a la atmósfera.
- Producción de piensos: El cultivo de alimentos para el ganado también genera emisiones.
- Consumo de energía: La energía utilizada en las granjas y en el procesamiento de productos animales contribuye al problema.
El rumiante promedio produce entre 250-500 litros de metano por día. A nivel mundial, el ganado es responsable de emitir el metano equivalente a 3,1 gigatoneladas de dióxido de carbono a la atmósfera anualmente: una vaca expulsa unos 200 gramos de metano al día y eso equivale a 5 kilogramos en unidades de CO2. Esto supone que, según datos de la FAO, cada año todas las vacas del planeta liberan a la atmósfera 100 millones de toneladas de metano que tienen el mismo efecto que 2 500 millones de toneladas de CO2.
El metano, proveniente de la fermentación entérica, constituye casi la mitad de las emisiones del sector ganadero, mientras que el óxido nitroso y el dióxido de carbono representan porcentajes similares. Además del impacto climático, las emisiones de gases como el amoníaco y el NO2 en las granjas pueden ser perjudiciales para la salud humana, causando irritación ocular y problemas respiratorios en quienes viven cerca.
