Cada día, en el mundo, se registran más de un millón de nuevos casos de infecciones de transmisión sexual (ITS) curables, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). En América Latina y el Caribe, se estima que 38 millones de personas sexualmente activas viven con una ITS como sífilis, gonorrea, clamidia o tricomoniasis, y muchas no lo saben. Estos datos recuerdan que la salud sexual es un tema de salud pública que debe estar en el centro de las políticas de prevención y educación.
El Día Mundial de la Salud Sexual, que se conmemora cada 4 de septiembre, resalta que el bienestar sexual es parte esencial de la salud integral. Implica acceso a información veraz, servicios libres de estigma, consentimiento informado y la posibilidad de vivir la sexualidad de manera segura y plena. Sin embargo, la realidad es desafiante: en la región, los casos de sífilis aumentaron un 30% entre 2020 y 2022, alcanzando más de 3,3 millones de diagnósticos, mientras el VIH mantiene una tendencia preocupante, con un incremento del 9% en las nuevas infecciones entre 2010 y 2023.
Con presencia en 48 países, 13 en América Latina y el Caribe, AIDS Healthcare Foundation (AHF) ofrece en Chile y la región servicios gratuitos de detección de VIH, consejería, apoyo psicológico, vinculación a tratamiento, atención de ITS y entrega de condones, siempre en espacios confidenciales y libres de discriminación.
Este Día Mundial de la Salud Sexual es una oportunidad para exigir que Chile avance en una agenda realista y ambiciosa de prevención, diagnóstico y acceso. La salud sexual no puede seguir siendo un tema relegado o tabú en las campañas presidenciales: se trata de un derecho humano, un problema de salud pública y un desafío que impacta directamente en la vida de miles de personas.
Ausencia en programas presidenciales
En Chile, la situación es crítica. Según ONUSIDA (2023), 91 mil personas viven con VIH, pero solo el 78% recibe tratamiento. En 2024, el Instituto de Salud Pública confirmó 4.327 nuevos casos de VIH, de los cuales un 31% fue diagnosticado en etapa avanzada (SIDA). Esto muestra graves brechas en prevención y diagnóstico temprano, además de la necesidad de políticas que fortalezcan la adherencia y reduzcan el abandono de tratamiento. Aún hay 20 mil personas que viven con VIH sin acceso a terapia antirretroviral, lo que impide avanzar hacia la meta de indetectabilidad e intransmisibilidad.
Pese a la magnitud del problema, preocupa la ausencia de propuestas concretas sobre salud sexual en los programas presidenciales de José Antonio Kast, Evelyn Matthei y Jannette Jara. Ninguno de los tres plantea medidas robustas en prevención, educación sexual integral, fortalecimiento de la red de diagnóstico o acceso inclusivo a servicios, lo que contrasta con la urgencia sanitaria y social del tema.
“En AHF Chile estamos trabajando desde 2018 en salud sexual con la fuerte convicción de que no existen prácticas sexuales raras o inadecuadas, simplemente existen aquellas que son inseguras y nuestra labor se centra en compartir con las personas cómo se puede vivir plenamente la sexualidad de manera segura”, afirma Carlos Becerra, director de AHF Chile.
La Dra. Patricia Campos López, jefa del Buró de AHF para América Latina y el Caribe, agrega: “La salud sexual no es un lujo, es un derecho y una necesidad de salud pública. Por eso hacemos un llamado a priorizar la prevención, ampliar el acceso a pruebas y tratamientos sin barreras, garantizar entornos libres de estigma y asegurar que las personas tengan las herramientas y el acompañamiento que necesitan para vivir su sexualidad de manera plena y con dignidad”.
“Como sistema de salud, debemos avanzar en que los centros de salud sean amigables e inclusivos, donde no se juzguen orientaciones o identidades de género o las prácticas sexuales de las personas, sino que su foco sea lograr el máximo estado de bienestar posible en todo ámbito”, señala Carlos Becerra.
