«Después de 55 años, nos despedimos de Quino», dice el Instagram de Ediciones de La Flor, en Argentina.
En su web, como si se tratase de un chiste del ilustrador, se lee que el sitio está en mantenimiento. Posiblemente deban retirar toda alusión a éste y al personaje que lo hizo mundialmente famoso, Mafalda.
La realidad es que, a casi cinco años de la partida de Joaquín Salvador Lavado, sus herederos han decidido que toda la obra de Quino la lleve Penguin Random House.
Las quejas de parte de los dueños de ediciones de la Flor, que publicó por 55 años la historieta de Quino, así como sus múltiples libros ilustrados de sátira social y política, no se hicieron esperar:
“Lamentamos que, por decisión de sus sobrinos herederos, no podamos continuar cuidando su obra como lo hemos hecho desde que nos eligió como su casa, hace más de medio siglo. De todas formas, tenemos la certeza de que la historia mantendrá indisolublemente unidos nuestros nombres, como hasta ahora”, señaló el texto difundido por el sello creado en 1966 por Daniel Divinsky y Ana María “Kuki” Miler.
“Tenemos una tristeza infinita. Quino era nuestro autor emblemático”, dice Miler, a cargo de la editorial desde 2015. “Si Quino viviera, esto no hubiera ocurrido. Éramos amigos muy cercanos, parte de una familia… Él ponía lo que sentía y pensaba por encima del dinero”, agrega, dolida. Y asegura que “nunca quiso publicar en una editorial grande. Tenía una ideología muy definida y era muy exigente con sus materiales”.
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Como señala el diario El País, Quino murió sin hijos y dejó como albacea de su obra a su sobrina Julieta Colombo, quien a su vez falleció en 2023, dejando los derechos de autoría a cinco sobrinos de Quino, quienes ahora aceptaron la propuesta de Penguin Random House para cambiar de sello editorial.
«En España, Mafalda se publicó desde la década del setenta en la editorial Lumen, que en 1996 fue adquirida por el Grupo Berstelmann, propietario de Penguin. El círculo se completa ahora con Argentina y el resto de Sudamérica.
Ediciones de la Flor intentó hasta último momento conservar los derechos dentro del país, pero no lo consiguió, asegura Miler. Víctima de la crisis del sector editorial y la apreciación de la moneda local, la firma ya estaba resignada a perder el mercado sudamericano».
Ante la consulta del periódico español, los herederos de Quino prefirieron no hacer declaraciones para evitar polemizar con Miler, “por respeto a la larga relación que existió”, pero se teoriza en el medio español que, para ellos: «Ediciones de la Flor ya no garantizaba la distribución de la obra fuera de Buenos Aires y, por eso, resolvieron cambiar de editorial. Primero le cedieron la cobertura latinoamericana a Lumen y, desde la mitad de este año, acordaron con el sello Sudamericana, también propiedad de Penguin, para la edición en Argentina: el lanzamiento está previsto en agosto».
Mientras, es posible que al igual que en un episodio de Los Simpson, los herederos de Quino estén en este momento besando los billetes verdes que este tío, único en su clase, les había dejado.
