Recientemente participé en tres instancias internacionales relacionadas con el agua y sus desafíos. Tres ejercicios de debate previos al inicio de acciones frente a los desafíos que conllevan el agua, su gobernanza y gestión.
1. En Sri Lanka, un taller de trabajo organizado conjuntamente por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) y el Instituto Internacional de Gestión del Agua titulado “Abordar los riesgos hídricos y fomentar la resilencia ante el cambio climático: evidencias, brechas y políticas.”
Como los efectos del Cambio Climático se evidencian en el agua (sequías, inundaciones, pérdida de masa glaciar, agotamiento de acuíferos, etc.) el grupo del IPCC especializado en adaptación y vulnerabilidad, se ha enfocado en el agua como conector transversal para el 7° reporte de evaluación en materia climática (AR7).
2. Con diversos expertos en las oficinas centrales del Banco Europeo de Inversiones (Luxemburgo), recogimos el trabajo de hace un año: “Preparando los sistemas hídricos para el futuro: de la Visión a la Inversión”; planteando ahora que ante un contexto de cambio global y variabilidad climática, se requiere avanzar con una lógica de inversiones amplia, dinámica y sostenible, desarrollando ecosistemas de financiamiento que fortalezcan la colaboración público-privada en todas las fases del proceso (incluyendo las más tempranas), junto con el desarrollo de herramientas de planificación que faciliten una infraestructura multifuncional resiliente.
3. En las oficinas del Programa Mundial de Evaluación del Agua de UNESCO en Perugia, Italia, me correspondió hacer una presentación en la apertura del proceso que concluirá con el Informe Mundial del Agua 2028 (WWDR-2028): Agua para el Futuro.
Si bien los impactos del cambio climático han sido muy evidentes en el agua, todavía abordamos los desafíos del futuro con los datos del pasado. Una lógica que hasta hace unas décadas permitía graficar ciclos, curvas y tasas de retorno sobre las cuales se levantó la actual infraestructura hidráulica.
La mirada de futuro requiere de la adopción de políticas basadas en el conocimiento donde la planificación de escenarios seguirá siendo fundamental, pero con un foco en seguridad hídrica y adaptación continua a la luz de datos cambiantes obtenidos en tiempo real sobre hidrología, criósfera, aguas subterráneas y, por cierto, la interacción antrópica.
Ya no es posible predecir un escenario futuro único en materia hídrica: la seguridad hídrica del futuro no dependerá únicamente del volumen de agua disponible, sino, cada vez más, de la rapidez con la que la gobernanza, la financiación y la tecnología logren adaptarse a una realidad hidrológica cambiante, que ya no se comporta igual que cuando se diseñaron las infraestructuras e instituciones actuales.
Por Carlos Estévez Valencia, Ex Director General de Aguas y Consultor PHI-UNESCO
