Después de cuatro años de desarrollo y 326 pruebas para resolver simultáneamente formulación, textura, sabor y proceso, Loovies Styx fue reconocido como ganador del Premio a la Innovación Alimenticia 2026 de THE FOOD TECH®, uno de los distintivos especializados de la industria de alimentos y bebidas más relevantes en Latinoamérica.
El reconocimiento en la categoría “Producto Innovador – Alimentos”, fue recibido en Ciudad de México por David Spaggiari, Gerente Comercial de Loovies, durante THE FOOD TECH® | SUMMIT & EXPO 2026, encuentro que reúne a profesionales de ciencia, tecnología, formulación, procesamiento e innovación alimentaria.
El Premio a la Innovación Alimenticia, avalado por el Institute of Food Technologists (IFT), reconoce proyectos y empresas que desarrollan soluciones innovadoras para responder a las nuevas necesidades de la industria y los consumidores.
Su jurado está integrado por especialistas en ciencia y nutrición de alimentos, tecnología, sustentabilidad e investigación de mercados.
Para Loovies, el reconocimiento llega en un momento clave: la compañía inicia en México la etapa comercial de Styx después de un proceso de desarrollo que involucró especialistas y capacidades de México, Canadá, España y Suiza.
Cuando la innovación empieza por el proceso
Styx parte de una formulación de 14 vegetales y una fruta. Cada porción de 22 gramos se elabora a partir de aproximadamente 150 gramos de estos alimentos antes de su deshidratación y no contiene harinas, aceites, ni azúcar añadida.
Conseguir que esa composición tuviera la textura y experiencia asociadas con una botana tradicional llevó a Loovies a desarrollar de manera paralela la fórmula y el proceso de producción.
De ese trabajo surgió NutrionIQ™, una plataforma que integra ciencia de alimentos, inteligencia artificial y tecnología de procesamiento. El sistema incorpora REV™ (Radiant Energy Vacuum), tecnología de deshidratación bajo vacío, desarrollada por la compañía canadiense EnWave, y protegida por 18 patentes internacionales.
Durante el desarrollo, se utilizó inteligencia artificial para modelar y simular variables como presión, temperatura y tiempo, con el objetivo de acelerar pruebas y comprender cómo pequeños cambios podían modificar la textura y el resultado final del producto.
“La tecnología hace posible el producto; el sabor hace posible que la gente lo elija otra vez. La innovación no podía sustituir al sabor, tenía que ayudarnos a conseguirlo”, señaló Héctor M. Sánchez, fundador y CEO de Loovies.
De 326 pruebas a producción
El desarrollo de Styx no fue lineal. Algunas formulaciones alcanzaban los objetivos nutricionales, sin embargo no funcionaban en textura; otras resolvían la estructura, más no el sabor o no podían reproducirse a mayor escala.
“El producto que existe hoy, salió de cuatro años de equivocarnos, aprender y volver a intentar hasta que las piezas empezaron a funcionar juntas”, agregó Sánchez.
La transición del laboratorio a una operación industrial representó un segundo desafío. Continuar ajustando formulación, humedad, temperatura, presión y proceso para reproducir de manera consistente las características alcanzadas durante la etapa experimental.
A esta validación tecnológica se suma una evaluación independiente encabezada por el Dr. Javier Morán, del Instituto Universitario de Innovación Alimentaria y Regulatoria de la Universidad Católica de Murcia, que analizó Styx dentro de un universo de 136,585 productos empacados y frente a 15 marcos internacionales de clasificación no nutricional y regulatoria.
El producto fue el único evaluado que alcanzó simultáneamente la máxima clasificación en los 15 sistemas considerados.
El reconocimiento coincide con el inicio del lanzamiento comercial de Styx en México, después de una etapa de investigación y desarrollo internacional.
Para la compañía, el siguiente desafío será trasladar la innovación tecnológica a una operación cada vez más eficiente y escalable sin modificar las características que tomó cuatro años desarrollar.
Styx es el primer producto de Loovies y marca el inicio de una estrategia con la que la compañía busca aplicar ciencia, tecnología y nuevos procesos de producción al desarrollo de otras categorías de alimentos.
