El balance de Fiestas Patrias 2026 en Chile dejó 334 siniestros de tránsito y 20 personas fallecidas durante los tres días de celebración, además de 367 personas detenidas por conducir bajo los efectos del alcohol o drogas.
Las cifras vuelven a poner sobre la mesa la importancia de fortalecer la prevención y la gestión de los riesgos en carretera.
Para las empresas que operan camiones, buses y vehículos de distribución, el desafío va más allá de reaccionar frente a un accidente.
La información que generan diariamente las flotas puede ayudar a detectar comportamientos recurrentes, identificar dónde se concentra una mayor exposición al riesgo y tomar medidas antes de que ocurra un incidente.
“Los períodos de alta movilidad permiten observar cómo se comportan las flotas frente a condiciones distintas a las habituales. Pero este análisis no debería limitarse a fechas específicas. Revisar la información disponible, identificar patrones y transformar esos hallazgos en acciones concretas permite fortalecer la prevención de manera permanente”, señala Pedro García, CEO de MIGTRA.
De la alerta a la prevención
El monitoreo de una flota puede generar diariamente información sobre excesos de velocidad, distracciones, señales de fatiga y otros comportamientos de conducción.
El desafío está en no mirar estos eventos de manera aislada, sino analizarlos en el tiempo para identificar patrones y determinar dónde se concentran los mayores niveles de exposición.
Pero no todo depende del conductor.
Tiempos de espera prolongados en procesos de carga o descarga, rutas poco eficientes o presión por cumplir horarios también pueden influir en la conducción y aumentar el riesgo.
“Una alerta aislada entrega información, pero el análisis de los patrones permite comprender mejor qué está ocurriendo. El desafío para las empresas es pasar de reaccionar frente a un evento a identificar las condiciones que podrían favorecer que ese evento vuelva a producirse”, explica García.
Tres claves para anticipar el riesgo
Para avanzar desde una gestión reactiva hacia una preventiva, MIGTRA identifica tres aspectos relevantes:
1. Identificar patrones, no solo eventos. Revisar indicadores de velocidad, distracciones, fatiga y otras conductas a lo largo del tiempo permite detectar comportamientos recurrentes y focalizar las acciones preventivas.
2. Detectar dónde se concentra el riesgo. Analizar conductores, rutas, horarios y condiciones operacionales permite determinar dónde existen mayores niveles de exposición y actuar de manera más focalizada.
3. Transformar los datos en acciones. La información puede traducirse en conversaciones con los conductores, capacitaciones, ajustes operacionales, revisión de rutas o medidas correctivas cuando corresponda.
Tecnología para anticiparse
Plataformas de monitoreo, telemetría y análisis de datos permiten observar tendencias, comparar períodos y evaluar si las medidas implementadas están generando mejoras.
El objetivo no es únicamente detectar una conducta de riesgo cuando ya está ocurriendo, sino utilizar la información acumulada para anticiparse.
De esta forma, episodios de alta movilidad como Fiestas Patrias pueden aportar información adicional sobre el comportamiento de una flota, pero la gestión preventiva continúa durante todo el año.
El desafío para las empresas está en utilizar los datos que generan sus propias operaciones para aprender, corregir y reducir progresivamente su exposición al riesgo.
“Cada período de alta movilidad deja información valiosa para mejorar la gestión. Lo importante es que las empresas no esperen a que ocurra un accidente para revisar sus procesos, sino que utilicen la tecnología y los datos disponibles para anticiparse y tomar mejores decisiones”, concluye García.
