No siempre la lluvia es buena noticia. Si bien las precipitaciones del 2026 han ayudado a Chile a sobrellevar una megasequía de casi veinte años, el país registraría un impacto económico heterogéneo y más tardío ante un potencial Super El Niño.
Así lo indica un estudio de S&P dado a conocer este lunes 31 de agosto, dodne se destaca que bajo el escenario más severo, el crecimiento del PIB real se reduciría 0.10 puntos porcentuales en 2026 y 0.80 puntos en 2027 frente a las previsiones base.
«La minería de cobre, la pesca y la generación hidroeléctrica serían los principales canales de transmisión. No obstante, Chile presentaría el incremento inflacionario más contenido entre las seis economías analizadas», subraya el reporte, que considera las tendencias oceánicas y las previsiones de la NOAA, que apuntan a una alta probabilidad de un episodio muy fuerte hacia finales de 2026.
El nuevo estudio de S&P Global Market Intelligence examina el impacto de tres posibles escenarios de El Niño sobre el crecimiento y la inflación de las mayores economías latinoamericanas.
Hallazgos clave para Chile
- Bajo un escenario de Super El Niño, el crecimiento del PIB real se reduciría 0.10 puntos porcentuales en 2026 y 0.80 puntos en 2027 respecto de la línea base.
- Las lluvias intensas en los Andes del norte podrían interrumpir el acceso a minas a cielo abierto, dañar infraestructura de transporte y complicar la logística de la producción de cobre.
- El calentamiento de las aguas costeras desplazaría las poblaciones de peces y alteraría los ecosistemas marinos, reduciendo la producción del sector pesquero.
- La inflación general anual aumentaría solo 0.32 puntos porcentuales sobre la línea base en 2026 y 0.29 puntos en 2027, apoyada por una matriz eléctrica diversificada y una mayor apertura comercial.
Aunque Chile mostraría la mayor resiliencia inflacionaria de las economías evaluadas, el impacto tardío sobre la minería podría debilitar de manera más visible el crecimiento en 2027.
«Esta diferencia temporal abre una oportunidad para analizar los riesgos que el clima representa para el cobre, la infraestructura y los costos energéticos», destaca en su análisis de la calificadora.
