La era de la experimentación tecnológica a puertas cerradas llegó a un punto de quiebre, al menos, en las grandes empresas.
Eso sostiene Softtek, compañía global líder en soluciones digitales de próxima generación, que presentó la última edición de su reporte «Agenda del CIO: Edición 2026», el cual revela un giro en las prioridades de los Chief Information Officer (CIO).
En primer lugar, el informe expone una dura realidad: un llamativo 86% de los CIO reporta sentir una presión directa y explícita por demostrar el Retorno de la Inversión (ROI) en iniciativas de Inteligencia Artificial, según cifras de Logicalis. A eso se suma que solo 1 de cada 4 proyectos (25%) de IA implementadas en los últimos tres años logró cumplir con las expectativas esperadas, tal como reporta DesignRush. La raíz de este desencuentro no es técnica, sino estructural, dado que el reporte también alerta que el 95% de las iniciativas de IA fracasa debido a la brecha de aprendizaje y adopción que existe entre las nuevas herramientas y las dinámicas organizacionales. Es decir, la gran piedra de tope es cultural y no técnica.
Según explica Pablo Parada, Country Manager de Softtek en Chile, “El CIO ya no es evaluado únicamente por garantizar la continuidad operacional o por la sofisticación de su infraestructura. Hoy ese cargo se posiciona como un co-responsable directo del valor de la empresa. El mercado actual vive una fuerte presión presupuestaria y un endurecimiento regulatorio, lo que exige que cada decisión tecnológica actúe como un motor directo de crecimiento de ingresos y de eficiencia. Eso deja en claro que se dejó atrás la etapa de experimentación por el de la implementación estratégica”.
Para superar el actual cuello de botella que retrasan proyectos en fase piloto, el análisis de Softtek plantea la necesidad de sanear con urgencia ciertos procesos de la arquitectura empresarial.
El primer obstáculo, muchas veces invisible, es la acumulación sin supervisión de herramientas y proveedores, lo que genera un ecosistema fragmentado de redundancias y costos ocultos de integración.
Además, el informe advierte que el despliegue de modelos inteligentes sobre bases de datos críticas que no han sido saneadas previamente equivale a institucionalizar el error, provocando sesgos y fallas operativas cuyo costo promedio anual para las compañías ya se mide en millones de dólares.
“El CIO, en estrecha alianza con el CFO, debe liderar un modelo de implementación por etapas basado en evidencias, mostrando la madurez corporativa necesaria para reasignar capital activamente y replantear aquellos proyectos que no demuestren tracción real en el mediano plazo”, destaca Parada.
Finalmente, el reporte de Softtek concluye que la verdadera ventaja competitiva en esta nueva etapa digital no provendrá de la velocidad del prototipado, sino de la capacidad de industrializar la innovación y de rediseñar el modelo de talento.
La evolución hacia un entorno de colaboración híbrido entre humanos e IA requiere una reconfiguración estructural de los roles, donde la productividad deje de medirse por el volumen de tareas manuales ejecutadas y pase a evaluarse por la efectividad en la orquestación de sistemas complejos.
Solo mediante este cambio de paradigma el CIO logrará cerrar la brecha de expectativas con el CEO y el directorio de las compañías, consolidando su legitimidad estratégica como el gran arquitecto del modelo económico y de la resiliencia del negocio del futuro.
