Chile enfrenta una paradoja que se repite en toda América Latina: sus empresas aceleran la inversión en inteligencia artificial, pero el capital humano no avanza al mismo ritmo.
Según el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE), el país registra un déficit de 6.000 profesionales TI, brecha que podría traducirse en pérdidas superiores a los US$ 10.000 millones en crecimiento hacia 2030.
Mientras tanto, el 86% de los líderes empresariales prevé aumentar su inversión en IA de aquí a 2026, pero apenas el 20% de los trabajadores se siente preparado para implementarla, según datos de Accenture.
Es precisamente en ese espacio donde la Universidad Internacional de Valencia (VIU) ve una oportunidad.
La institución española, fundada en 2008 y 100% online, desembarcó recientemente en Santiago de Chile para explorar alianzas con universidades locales de primer nivel, entre ellas la Universidad Andrés Bello (UNAB) y la Pontificia Universidad Católica (PUC).
Su rectora, Eva María Giner, estuvo en la capital chilena como parte de una gira latinoamericana que los llevó por Perú, Colombia y Argentina para promover su ofertas de formación 100% a distancia. Llegó junto con el decano de la facultad de ciencias de la salud, Vicente Gea Caballero, conversaron con Cofibreik Magazine respecto del diagnóstico y desafíos de las carreras de posgrado y en general de la formación académica de hoy.
«La brecha tecnológica es, ante todo, una brecha formativa. No basta con invertir en software o infraestructura si no existen profesionales capaces de liderar procesos en inteligencia artificial, ciberseguridad o gestión avanzada de datos», explicó como contexto Giner.
Presencia Latinoamericana
VIU no llega a Chile como una desconocida en la región. De sus 30.000 estudiantes activos, cerca del 30% son latinoamericanos, con presencia establecida en Perú, Colombia, México, Ecuador y Centroamérica.
La universidad forma parte del Grupo Planeta -dueño de la famosa casa editorial una división de medios de comunicación que incluye al canal Antena 3 – y ofrece títulos de grado, máster y doctorado reconocidos en todo el espacio europeo de educación superior —una credencial que, según Giner, “resulta especialmente atractiva para profesionales que buscan proyección internacional sin necesidad de emigrar”.
El modelo de formación universitaria que describe Giner tiene características que lo distinguen de la educación a distancia tradicional.
Las clases se imparten en horario adaptado al continente americano —entre las 18:00 y las 22:00, hora española— y quedan grabadas para quienes no puedan conectarse en vivo. El perfil del estudiante típico no es un recién egresado de secundaria, sino un profesional en ejercicio que busca reconvertirse o ascender.
«El que estudia con nosotros es porque quiere realmente mejorar», señala Giner, quien subraya que el 60% del claustro docente está compuesto por doctores y el 50% cuenta con acreditaciones de excelencia exigidas por la normativa española.
La ubicua IA
Uno de los programas que la universidad destaca con especial énfasis para el mercado chileno es el Máster en Inteligencia Artificial aplicada a la Salud, diseñado para formar especialistas capaces de gestionar grandes volúmenes de datos clínicos, automatizar procesos administrativos y rehumanizar la atención médica liberando al profesional de tareas que puede asumir la tecnología.
En palabras de Giner: «Queremos que todo el trabajo que no involucra a la persona lo realice la máquina, para que el profesional pueda centrarse en el paciente.»
“Es una necesidad no explotada que se está aplicando en todos los campos de la salud: en diagnósticos, en gestión, en asistencia y entonces los profesionales se están autoformando”, aporta Vicente Gea Caballero, decano de la facultad de ciencias de la salud de VIU, quien acompaña a la decana durante la entrevista, bastante cubierta por distintos medios de prensa locales.

“Tenemos un abanico muy amplio, no solo de maestrías, sino también de doctorados. Los programas de doctorado son muy buscados a nivel internacional”, agrega el decano Gea.
La institución cuenta con un doctorado en inmunonutrición, genómica nutricional y alimentación. También existen doctorados en salud pública, salud comunitaria y adicciones.
“Y vamos a implantar en breve un doctorado en psicología” agrega Gea.
La apuesta de VIU por Chile llega en un momento en que el interés local por titulaciones españolas muestra un crecimiento sostenido. Las conversaciones institucionales ya iniciadas apuntan a dobles titulaciones e intercambio académico.
Si los acuerdos prosperan, miles de profesionales chilenos podrían acceder a formación europea sin moverse del país, y sin los costos prohibitivos que han erosionado la confianza en el modelo universitario anglosajón, el que – según dicen tanto noticias como posteos en redes sociales- ha mermado la confianza en las casas de estudio y está promoviendo todo un movimiento de rechazo a la educación superior en el país del norte, principalmente por una aparente baja empleabilidad y muy altas deudas derivadas de las colegiaturas a pagar por las universidades locales.
Pero ese no es el caso de VIU ni de las universidades europeas, al parecer.
“Somos universitarios, tenemos una vocación clara de servicio a la sociedad. La misión de la universidad no es únicamente impartir docencia, es mejorar la sociedad a través de ese de esa transmisión del conocimiento, de la investigación, de la divulgación, de la investigación, y tener un impacto social real para el avance [colectivo]”, afirma la rectora.
Y es que aunque reconoce que hay formas de mejorar, no solamente con la formación universitaria, enfatiza que “No podemos dejar de tener ese pensamiento crítico que tiene la universidad, no podemos dejar de tener esa libertad de expresión que tiene la universidad, no podemos dejar de ser neutrales y de tener esa capacidad de analizar lo que está ocurriendo en el mundo, y eso se genera en la universidad, eso solo tiene semilla en la universidad” concluye.
