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Ciberresiliencia en la era de la inteligencia artificial

Subeditora 26 de febrero de 2026 3 min de lectura
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Durante años, la ciberseguridad fue considerada un asunto técnico. Un tema que vivía en los centros de datos y en los equipos de TI. Hoy esa visión quedó atrás. La seguridad digital impacta directamente la continuidad operativa del Estado, la estabilidad económica y la confianza pública.

Lo que cambió no es solo la cantidad de ataques, sino su sofisticación y propósito. Los adversarios ya no buscan únicamente robar información. Se infiltran, permanecen ocultos durante largos períodos y esperan el momento oportuno para generar disrupción.

Las cifras lo demuestran. Según el más reciente reporte global de Check Point, en 2025 las organizaciones enfrentaron en promedio 1.968 ciberataques semanales a nivel mundial, un 18% más que el año anterior. En Chile, la presión es igualmente significativa: actualmente las organizaciones chilenas registran en promedio 1.846 ciberataques por semana, lo que representa un aumento de 9% en comparación con el año previo.

Esto confirma que el riesgo digital dejó de ser un problema aislado y se convirtió en un desafío estructural.

En este contexto, la conversación ya no puede centrarse únicamente en cómo reaccionamos. La pregunta clave es: ¿qué tan preparados estamos para resistir y recuperarnos?

Aquí entra el concepto de resiliencia.

No se trata de evitar cada brecha, sino de limitar su impacto, contener la propagación y restablecer las operaciones con rapidez. En un entorno donde los ataques basados en identidad dominan el panorama y el 82% de la actividad maliciosa observada utiliza vectores asociados al correo electrónico, confiar por defecto dejó de ser viable.

El modelo tradicional de seguridad perimetral está superado. Hoy los atacantes no siempre irrumpen violentamente; muchas veces simplemente inician sesión con credenciales robadas. Por eso la adopción de arquitecturas Zero Trust se vuelve esencial. Asumir compromiso, verificar continuamente y limitar privilegios reduce el radio de impacto cuando ocurre un incidente.

La inteligencia artificial agrega una dimensión adicional. Por un lado, fortalece la defensa al mejorar la detección de anomalías y acelerar la respuesta. Por otro, potencia el riesgo. En 2025, el 89% de las organizaciones a nivel global estuvo expuesta mensualmente a prompts de IA considerados riesgosos, y uno de cada 41 fue clasificado como de alto riesgo.

La IA ya no es experimental para los atacantes; es parte integral de su arsenal.

Esto obliga a incorporar gobernanza de IA desde el diseño. Proteger datos de entrenamiento, monitorear modelos en producción y asegurar transparencia no es opcional. Es una condición básica para sostener la confianza digital.

También debemos hablar de disuasión. La ciberdisuasión no significa impedir todos los ataques, sino elevar el costo para el adversario. Cuando la detección es temprana y la contención rápida, el atacante pierde tiempo, recursos y rentabilidad. La resiliencia reduce el incentivo.

Sin embargo, persisten dos debilidades críticas. La primera es el intercambio de información. Los atacantes comparten herramientas y tácticas con rapidez, mientras que las organizaciones aún enfrentan barreras legales y reputacionales para compartir inteligencia accionable. Sin mecanismos automatizados y estandarizados, la defensa colectiva pierde velocidad.

La segunda es el talento. El volumen de ataques -casi 2.000 semanales en promedio a nivel global y más de 1.800 en Chile- exige equipos altamente capacitados. La escasez de profesionales especializados en nube, respuesta a incidentes, Zero Trust y gobernanza de IA sigue siendo un desafío estructural.

Para los directorios y ejecutivos, la conversación debe cambiar. No se trata de cuántas herramientas se implementaron, sino de métricas concretas: cuánto tarda la organización en detectar una amenaza, qué tan segmentados están los accesos críticos, qué tan protegidos están los sistemas de IA y cuánto demora la recuperación ante un incidente.

La ciberseguridad en la era de la inteligencia artificial no es perfección. Es preparación. Los países y organizaciones que prosperarán no serán aquellos que eviten cada ataque, sino los que limiten el daño, se recuperen con rapidez y mantengan la confianza cuando sus sistemas estén bajo presión.

En un entorno donde Chile enfrenta casi dos mil intentos de ataque cada semana, la resiliencia no es una aspiración técnica. Es una necesidad estratégica.

Por Cristian Vásquez, Major Account Manager Check Point Software Technologies Chile

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Tags: ciberresiliencia ciberseguridad Cristian Vásquez IA y ciberseguridad Major Account Manager Check Point Software Technologies Chile

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